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sábado, 11 de septiembre de 2010

Pitiriasis Rosada de Gilbert

DEFINICIÓN
La Pitiriasis Rosada de Gibert es una dermatosis pápulo-escamosa autolimitada que se presenta generalmente en adolescentes o adultos jóvenes.

ETIOLOGÍA
Aunque se desconoce la etiología exacta de la Pitiriasis Rosada de Gibert, se sospecha desde hace años que debe ser una enfermedad infecciosa de etiología vírica, porque muchos de los casos aparecen como pequeños brotes epidémicos en comunidades cerradas (internados de colegios, cuarteles, entre otros), la mayoría de los casos se agrupan en determinadas épocas del año y casi todos los pacientes presentan un único brote sin recidivas del proceso, sugiriendo que deja una inmunidad permanente después del primer episodio.

En los últimos años, la atención se ha centrado en los virus herpes humanos tipos 6 y 7 (HHV-6 y HHV-7), aunque hasta la fecha no se ha conseguido demostrar la presencia de DNA de estos virus ni en la sangre periférica ni en las lesiones cutáneas de pacientes con Pitiriasis Rosada de Gibert.

CLÍNICA
La mayoría de los casos ocurren en personas jóvenes y sanas, con una máxima incidencia entre los 10 y los 35 años. Es muy rara en recién nacidos y ancianos y parece ser que es ligeramente más frecuente en varones. En su forma típica, la erupción comienza por una lesión única con morfología de placa anular de borde descamativo que asienta preferentemente en el tronco y puede alcanzar varios centímetros de diámetro. Esta lesión inicial, denominada placa heraldo o placa madre, va seguida en el plazo de unos pocos días de la erupción de múltiples máculo-pápulas, de coloración rosada y tendencia a adoptar una morfología circular u ovalada que se distribuyen de manera simétrica por el tronco y raíces de los miembros. Habitualmente, la cara, las mucosas y las zonas distales de las extremidades, incluyendo palmas y plantas están respetadas.


Estas lesiones múltiples que aparecen después de la placa heraldo salpicadas por el tronco suelen ser de menor tamaño que la lesión inicial, pero también tienen un fino collarete descamativo en su periferia. En general, las lesiones tienden a distribuirse siguiendo las líneas de tensión de la piel y la morfología general puede adoptar una distribución en la espalda comparado con un árbol de Navidad.

La mayoría de los pacientes no presentan ninguna sintomatología sistémica y las lesiones son escasamente pruriginosas, aunque algunos pacientes pueden mostrar malestar general, cefaleas, febrícula y artralgias durante los primeros días de la evolución.

Habitualmente la erupción dura entre 6 y 8 semanas y se resuelve espontáneamente sin dejar ninguna lesión residual. De todas formas, se han descrito también casos típicos de Pitiriasis Rosada más duraderos, que han persistido hasta 5 meses antes de regresar.

El cuadro típico es muy característico y no se presta a confusión con otras patologías. De todas formas se han descrito también formas clínicas atípicas de Pitiriasis Rosada de Gibert. En estas formas atípicas y debido a que no existe ninguna prueba analítica que nos permita confirmar el diagnóstico, el diagnóstico siempre se establece con menos seguridad que en los cuadros típicos.

Se han descrito variantes urticariformes, purpúricas, vesiculosas, pustulosas, similares al eritema exudativo multiforme, invertidas (con afectación preferente de los pliegues axilares e inguinales) y pitiriasis rosada con afectación de la cara o de la mucosa oral.


HISTOPATOLOGÍA
Los hallazgos histopatológicos en las lesiones cutáneas de pitiriasis rosada son bastante inespecíficos y consisten en una dermatitis espongiótica con exocitosis discreta de linfocitos salpicando las áreas de espongiosis y con focos de paraqueratosis coincidiendo con estas áreas de epidermis alterada.

En la dermis papilar subyacente se observa un infiltrado linfo-histiocitario perivascular superficial. En casos de lesiones muy agudas puede haber hematíes extravasados salpicando la epidermis.

También es muy característico que los pacientes de raza negra presentan lesiones con mayor grado de espongiosis que puede llegar incluso a formar vesículas intraepidérmicas. En casos raros pueden observarse pústulas intraepidérmicas.

DIAGNÓSTICO DIFERENCIAL
Clásicamente, el diagnóstico diferencial de la Pitiriasis Rosada se ha planteado con la roseola de la sífilis secundaria. La presencia de condilomas planos en región la genital o perianal, las lesiones de la lengua o la mucosa bucal, la presencia de las típicas pápulas de color eritematoso oscuro en palmas y plantas y la existencia de adenopatías son hallazgos clínicos característicos de sífilis secundaria que no se presentan en la Pitiriasis Rosada de Gibert. En caso de duda, los estudios de serología luética resuelven el problema.

Se han descrito erupciones medicamentosas por sales de oro, inhibidores del enzima conversor de angiotensina, metronidazol, beta-bloqueantes, barbitúricos e isotretinoína que provocan una erupción muy similar a la Pitiriasis Rosada. Estos cuadros de Pitiriasis Rosada medicamentosa se resuelven más lentamente que los casos idiopáticos.

La lesión inicial de la placa heraldo debe diferenciarse de una tiña de piel lampiña y de una placa de eczema numular. En general la historia clínica sobre la evolución de las lesiones, así como la presencia de un collarete descamativo periférico y la distribución de las lesiones siguiendo las líneas de tensión de la piel permiten establecer el diagnóstico de Pitiriasis Rosada y descartar la tiña y el eczema numular. Las lesiones de Psoriasis en Gotas suelen ser de menor tamaño y con hiperqueratosis blanquecina más marcada que las de la Pitiriasis Rosada.

Finalmente, las pápulas de la Pitiriasis Liquenoide también suelen ser de menor tamaño y muestran una morfología clínica más liquenoide (poligonales, violáceas y de superficie brillante) que las lesiones de Pitiriasis Rosada.

TRATAMIENTO
La Pitiriasis Rosada es un proceso autoinvolutivo en el plazo de unas semanas y que causa poca sintomatología al paciente, por lo que en la mayor parte de los casos no es necesario administrar ningún tratamiento.

En pacientes con prurito se han utilizado los corticoides tópicos, los antihistamínicos por vía oral e incluso la radiación ultravioleta B, pero en la mayor parte de los casos sólo es necesario explicar al paciente el carácter autolimitado de su dermatosis.

Se han descrito casos raros de Pitiriasis Rosada con más de un episodio, pero algunos expertos opinan que, excepto en uno, en el resto de los episodios de estas Pitiriasis Rosadas recidivantes el diagnóstico fue erróneo.


Dr. L. Requena
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